Aunque en nuestro Hogar dulce Hogar nos declaramos fans absolutamente incondicionales de la tortilla de patata y la dieta mediterránea, disfrutamos mucho con pequeños paseos gastronómicos de andar por casa.
Hoy os traigo una receta archiconocida de ensalada americana que se usa como guarnición de carnes, pescados, hamburguesas... o más bien, ¡cualquier cosa!
A mi me encanta sobretodo por toda la textura de la verdurita cruda.
Receta inspirada (sobre todo por la salsa) en una receta de Martha Stewart.
Y por supuesto, altamente recomendable escuchar The Sounds mientras la preparáis: http://www.youtube.com/watch?v=AjY4Wj_-Zec.
INGREDIENTES
1/2 col o repollo
3 zanahorias
1 cebolleta
1 manzana
3 cucharadas de semillas de sésamo
Salsa:
1 huevo
Aceite de oliva
1 cucharada de agua
1/2 cucharadita de azúcar
1/4 taza de vinagre de manzana (3 cucharadas)
Pimienta negra
Sal
1. Lavamos y pelamos las zanahorias y la manzana. Quitamos la primera capa de la cebolleta y la col y lavamos también ligeramente.
Con ayuda de una mandolina, cortamos finamente la col y la cebolleta. Se puede hacer sin mandolina, pero aviso de que vais a tardar muchísimo. Reservamos.
2. Ahora cortamos la manzana (previamente pelada en gajos) y las zanahorias empleando un rayador. Juntamos con el resto de la verdura.
3. Para preparar la salsa, primero elaboramos una mayonesa casera con un huevo y aceite de oliva. Una vez que esté lista, añadimos primero la cucharada de agua para rebajarla y damos vueltas con una cuchara. Añadimos el azúcar y el vinagre y volvemos a remover. Por último salpimentamos.
4. Añadimos la salsa a la verdura cortada y preparada sobre una ensaladera. Ponemos unas cucharadas de sésamo por encima y removemos bien todo el conjunto.
Servimos como acompañamiento.
Sino vais a consumirla inmediatamente o os quedan sobras, ¡guardarla en la nevera!
jueves, 27 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Tarta de piña {Pi Pie}
Hablaros de una constante matemática en un blog sobre comida puede sonar entre absurdo y pretencioso.
A no ser que... ¡estemos a 14 de marzo y sea el Día de Pi! Se celebra éste día por la forma en la que se escriben normalmente las fechas en EEUU, 3/14 y hay distintas celebraciones ya en bastantes sitios (ya sé que estáis pensando que los frikis celebramos cualquier cosa...). Entre otras cosas, es habitual comer tartas (pie) decoradas en relación a Pi.
Así que vamos a aprovechar la ocasión para hacer una pie de piña (¡tenía que ser de piña!). Y ya de paso, nos la comeremos acompañada de unas piñas coladas.
Me encantan este tipo tartas y para inspirarme un poco he cogido la receta de tarta/pastel de papaya que ya os había traído por aquí. Dan ganas de ponerlas a enfriar en la ventana. Es como coger una máquina del tiempo a los años 50.
INGREDIENTES
BASE: Masa quebrada
200g harina
100g de mantequilla
1 vaso de agua fría
1 cucharadita de azúcar
1 pizca de sal
RELLENO
3 huevos M
200ml nata
80g mantequilla
8 rodajas de piña al natural
3 cucharadas de zumo de limón
3 cucharadas de harina
1 cucharada azúcar avainillado
100g azúcar
100ml del propio jugo de la piña
1/2 cucharadita de jengibre molido
Pizca sal
ACOMPAÑAMIENTO
100ml nata
3 cucharadas de nutela
1 cucharada de azúcar avinillado
Realmente no es necesario acompañarla con nada, está buenísima, pero en casa siempre me andan reclamando algo para que la tarta no se sienta tan sola.
1. Lo primero de todo es preparar la masa: sacamos la mantequilla de la nevera y cortamos los 100g de mantequilla en dados. Hay que añadirla fría, sin que haya empezado a derretirse.
2. En un recipiente tipo ensaladera, ponemos el harina, el azúcar y la sal. Removemos un poco para mezclar y añadimos la mantequilla en dados.
Con las manos empezamos a amasar bien la mezcla y añadimos el agua fría. Seguimos amasando hasta obtener una masa homogénea. Hacemos una bola y la envolvemos en plástico transparente y la dejamos reposar en la nevera 30 minutos.
3. Cuando haya pasado el tiempo de espera para la masa, la sacamos de la nevera y ponemos a precalentar el horno a 180º.
4. Espolvoreamos un poco de harina sobre la superficie de trabajo para que no se nos pegue la masa y comenzamos a amasar con las manos. Con ayuda de un rodillo, conseguimos más o menos un círculo del tamaño aproximado del molde.
5. Engrasamos el molde, ponemos un poco de papel de horno sobre él y lo forramos con la masa, retirando los bordes sobrantes.
Pinchamos un poco la masa con un tenedor y colocamos por encima un puñado de garbanzos (o cualquier otra legumbre que tengamos por casa) para que se abombe lo menos posible. Lo metemos al horno unos 10 minutos.
6. Mientras vamos a ir preparando lo que necesitamos para el relleno: derretimos la mantequilla y troceamos la piña en trocitos. Cogemos un limón y exprimimos una la de las mitades. Retiramos 100ml del jugo de la piña. Reservamos todo.
7. En un recipiente añadimos los huevos, la nata, la mantequilla, el zumo de limón y el jugo de piña. Con ayuda de unas varillas mezclamos.
Ahora vamos añadiendo mientras vamos mezclando el azúcar, el harina, la sal, el jengibre y el azúcar avainillado. Por último añadimos los trocitos de piña.
8. Retiramos los garbanzos de la masa quebrada y vertemos el relleno. Hay que distribuir la piña de forma un poco homogénea porque sino va a quedarse toda en el centro.
9. Horneamos a 180º durante unos 40 minutos. Retiramos cuando esté dorada la masa y la tarta esté firme. Esperar para desmoldar un ratito.
10. La decoración de este tipo de tratas puede ser muy variada.
Como nosotros queremos poner algo sobre Pi, imprimimos unas banderitas. Si os sobra masa quebrada podéis meterla al horno dándole la forma que queráis con unos cortapastas, y colocar luego con cuidado sobre la superficie de la tarta.
11. Servir en frío.
No es necesario preparar un acompañamiento, pero si os animáis, se pueden usar merengues, natas o cualquier cosa engordante que se os ocurra.
Nosotros hoy nos arrancamos con una crema de nutela: en un cazo ponemos la nata y añadimos las 3 cucharadas de crema de cacao y el azúcar. Ponemos el fuego medio/bajo y vamos removiendo, cuando esté todo bien integrado y esté empezando a espesar, retiramos del fuego. Servimos en frío, porque según se vaya enfriando va a ir cogiendo más cuerpo y espesando.
¡Happy Pi Day!
A no ser que... ¡estemos a 14 de marzo y sea el Día de Pi! Se celebra éste día por la forma en la que se escriben normalmente las fechas en EEUU, 3/14 y hay distintas celebraciones ya en bastantes sitios (ya sé que estáis pensando que los frikis celebramos cualquier cosa...). Entre otras cosas, es habitual comer tartas (pie) decoradas en relación a Pi.
Así que vamos a aprovechar la ocasión para hacer una pie de piña (¡tenía que ser de piña!). Y ya de paso, nos la comeremos acompañada de unas piñas coladas.
Me encantan este tipo tartas y para inspirarme un poco he cogido la receta de tarta/pastel de papaya que ya os había traído por aquí. Dan ganas de ponerlas a enfriar en la ventana. Es como coger una máquina del tiempo a los años 50.
INGREDIENTES
BASE: Masa quebrada
200g harina
100g de mantequilla
1 vaso de agua fría
1 cucharadita de azúcar
1 pizca de sal
RELLENO
3 huevos M
200ml nata
80g mantequilla
8 rodajas de piña al natural
3 cucharadas de zumo de limón
3 cucharadas de harina
1 cucharada azúcar avainillado
100g azúcar
100ml del propio jugo de la piña
1/2 cucharadita de jengibre molido
Pizca sal
ACOMPAÑAMIENTO
100ml nata
3 cucharadas de nutela
1 cucharada de azúcar avinillado
Realmente no es necesario acompañarla con nada, está buenísima, pero en casa siempre me andan reclamando algo para que la tarta no se sienta tan sola.
1. Lo primero de todo es preparar la masa: sacamos la mantequilla de la nevera y cortamos los 100g de mantequilla en dados. Hay que añadirla fría, sin que haya empezado a derretirse.
2. En un recipiente tipo ensaladera, ponemos el harina, el azúcar y la sal. Removemos un poco para mezclar y añadimos la mantequilla en dados.
Con las manos empezamos a amasar bien la mezcla y añadimos el agua fría. Seguimos amasando hasta obtener una masa homogénea. Hacemos una bola y la envolvemos en plástico transparente y la dejamos reposar en la nevera 30 minutos.
3. Cuando haya pasado el tiempo de espera para la masa, la sacamos de la nevera y ponemos a precalentar el horno a 180º.
4. Espolvoreamos un poco de harina sobre la superficie de trabajo para que no se nos pegue la masa y comenzamos a amasar con las manos. Con ayuda de un rodillo, conseguimos más o menos un círculo del tamaño aproximado del molde.
5. Engrasamos el molde, ponemos un poco de papel de horno sobre él y lo forramos con la masa, retirando los bordes sobrantes.
Pinchamos un poco la masa con un tenedor y colocamos por encima un puñado de garbanzos (o cualquier otra legumbre que tengamos por casa) para que se abombe lo menos posible. Lo metemos al horno unos 10 minutos.
6. Mientras vamos a ir preparando lo que necesitamos para el relleno: derretimos la mantequilla y troceamos la piña en trocitos. Cogemos un limón y exprimimos una la de las mitades. Retiramos 100ml del jugo de la piña. Reservamos todo.
7. En un recipiente añadimos los huevos, la nata, la mantequilla, el zumo de limón y el jugo de piña. Con ayuda de unas varillas mezclamos.
Ahora vamos añadiendo mientras vamos mezclando el azúcar, el harina, la sal, el jengibre y el azúcar avainillado. Por último añadimos los trocitos de piña.
8. Retiramos los garbanzos de la masa quebrada y vertemos el relleno. Hay que distribuir la piña de forma un poco homogénea porque sino va a quedarse toda en el centro.
9. Horneamos a 180º durante unos 40 minutos. Retiramos cuando esté dorada la masa y la tarta esté firme. Esperar para desmoldar un ratito.
10. La decoración de este tipo de tratas puede ser muy variada.
Como nosotros queremos poner algo sobre Pi, imprimimos unas banderitas. Si os sobra masa quebrada podéis meterla al horno dándole la forma que queráis con unos cortapastas, y colocar luego con cuidado sobre la superficie de la tarta.
11. Servir en frío.
No es necesario preparar un acompañamiento, pero si os animáis, se pueden usar merengues, natas o cualquier cosa engordante que se os ocurra.
Nosotros hoy nos arrancamos con una crema de nutela: en un cazo ponemos la nata y añadimos las 3 cucharadas de crema de cacao y el azúcar. Ponemos el fuego medio/bajo y vamos removiendo, cuando esté todo bien integrado y esté empezando a espesar, retiramos del fuego. Servimos en frío, porque según se vaya enfriando va a ir cogiendo más cuerpo y espesando.
¡Happy Pi Day!
miércoles, 5 de marzo de 2014
Bizcocho de fresas y naranja
Los carnavales acaban oficialmente hoy... y hasta el año que viene no vuelven (snif snif). Después de lo bien que lo hemos pasado, ya sólo nos queda descansar y como buenos Oompa Loompa, trabajar y pensar en ideas para el año que viene!
Para ayudar a pasar la resaca carnavalera y para inaugurar la temporada de fresas oficialmente hemos preparado un bizcocho inspirándonos en el típico postre de fresas con naranja.
INGREDIENTES
250g fresas
1 naranja
1 yogur griego
80g mantequilla
100ml leche
220g de harina
3 huevos M
1 sobre de levadura
130g de azúcar
1 cucharada de azúcar avainillado
Pizca de sal
Crema para acompañar
200ml crema fresca (Crème fraîche)
1/2-1 cucharadita de canela en polvo
1. Precalentamos el horno a 180º.
2. Derretimos la mantequilla con ayuda de una sartén o con un golpe de microondas. Reservamos.
3. Ahora nos ponemos con la fruta: lavamos y picamos las fresas en trocitos no demasiado pequeños y los colocamos en un plato hondo y añadimos 2 cucharadas de azúcar.
Lavamos la naranja y rallamos la piel (con cuidado de no llevarnos la parte blanca) y exprimimos una de las mitades. Reservamos la ralladura y añadimos el zumo obtenido a las fresas.
4. En un recipiente adecuado mezclamos los huevos, la mantequilla y el azúcar con unas varillas. Luego añadimos la leche y la ralladura de naranja y seguimos mezclando.
5. Tamizamos la levadura y el harina y añadimos a la mezcla. Por último añadimos las fresas, incluyendo todo el jugo que han ido soltando.
6. Engrasamos el molde, si es necesario, y vertemos la masa. Horneamos durante unos 45-50 minutos, hasta que esté dorada y al pincharlo salga limpio un palillo.
Debido a todo el agua de las fresas es normal que no suba tanto como otros bizcochos, pero queda muy jugoso.
7. Para desmoldarlo bien y evitar desastres, esperamos al menos 30 minutos.
8. Como acompañamiento del bizcocho vamos a usar crème fraîche. Colocamos en pequeño recipiente la crema, añadimos la canela y mezclamos bien. A nosotros nos gusta el toque ácido que le da sin añadirle azúcar, pero eso ya va en gustos.
Vigilar los trozos, ¡porque al menos en mi cocina volaron!
Para ayudar a pasar la resaca carnavalera y para inaugurar la temporada de fresas oficialmente hemos preparado un bizcocho inspirándonos en el típico postre de fresas con naranja.
INGREDIENTES
250g fresas
1 naranja
1 yogur griego
80g mantequilla
100ml leche
220g de harina
3 huevos M
1 sobre de levadura
130g de azúcar
1 cucharada de azúcar avainillado
Pizca de sal
Crema para acompañar
200ml crema fresca (Crème fraîche)
1/2-1 cucharadita de canela en polvo
1. Precalentamos el horno a 180º.
2. Derretimos la mantequilla con ayuda de una sartén o con un golpe de microondas. Reservamos.
3. Ahora nos ponemos con la fruta: lavamos y picamos las fresas en trocitos no demasiado pequeños y los colocamos en un plato hondo y añadimos 2 cucharadas de azúcar.
Lavamos la naranja y rallamos la piel (con cuidado de no llevarnos la parte blanca) y exprimimos una de las mitades. Reservamos la ralladura y añadimos el zumo obtenido a las fresas.
4. En un recipiente adecuado mezclamos los huevos, la mantequilla y el azúcar con unas varillas. Luego añadimos la leche y la ralladura de naranja y seguimos mezclando.
5. Tamizamos la levadura y el harina y añadimos a la mezcla. Por último añadimos las fresas, incluyendo todo el jugo que han ido soltando.
6. Engrasamos el molde, si es necesario, y vertemos la masa. Horneamos durante unos 45-50 minutos, hasta que esté dorada y al pincharlo salga limpio un palillo.
Debido a todo el agua de las fresas es normal que no suba tanto como otros bizcochos, pero queda muy jugoso.
7. Para desmoldarlo bien y evitar desastres, esperamos al menos 30 minutos.
8. Como acompañamiento del bizcocho vamos a usar crème fraîche. Colocamos en pequeño recipiente la crema, añadimos la canela y mezclamos bien. A nosotros nos gusta el toque ácido que le da sin añadirle azúcar, pero eso ya va en gustos.
Vigilar los trozos, ¡porque al menos en mi cocina volaron!
viernes, 7 de febrero de 2014
Rollitos vietnamitas con salsa agridulce
Ahora que todo el mundo en casa ha aprendido a comer con palillos, parece que hay que aprovechar, así que no se nos termina de ir el gusanillo de seguir preparando comida inspirada en Asia.
Hoy os traigo unos rollitos vietnamitas frescos. Éstos se preparan envolviendo el relleno en papel de arroz y se consumen en crudo, sin cocinar el envase. Hay muchas versiones de éste plato (al vapor, fritos...) y por supuesto, en el relleno podéis poner carne, pescado o lo que más os apetezca.
INGREDIENTES
Para 10-12 piezas
Obleas de papel de arroz
1 manzana (pink lady)
3 zanahorias
1 trozo de lombarda
2 tomates
1 taza de pepinillos encurtidos
150g de queso fresco
Sal
Salsa agridulce:
1 taza de agua
1/2 taza de vinagre
4-5 cucharadas de azúcar
1-2 cucharadas de tomate frito
2 hojas de gelatina neutra
1. Lo primero de todo es preparar un rato antes la salsa agridulce para que le de tiempo a enfriarse: en un cazo a fuego medio añadimos el agua, el azúcar y el vinagre y vamos removiendo para que el azúcar vaya disolviéndose mientras se va calentando. Dejamos que rompa a hervir y añadimos el tomate frito para aportar color y algo de sabor. Removemos y dejamos al fuego unos 5 minutos para que reduza un poco.
Retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina previamente hidratadas de una en una, disolviendo bien antes de añadir la siguiente. Servimos en un bol y dejamos que se enfríe y se solidifique.
La salsa agridulce que nos sobre, la guardamos bien en la nevera para otro plato (dura unos días) o también la podemos congelar.
2. Lavamos, pelamos y troceamos la manzana, las zanahorias y la lombarda. Intentar que los trozos sean lo más pequeños posibles. Añadimos todos los cachitos a un bol o ensaladera. También añadimos el tomate cortado en dados.
3. Trocemos el queso y los pepinillos en dados o en trocitos pequeños. Los añadimos al resto de la mezcla.
Añadimos una pizca de sal y revolvemos bien para que se mezclen todos los ingredientes. Si veis que en la ensaladera hay mucho líquido (debido sobre todo al tomate y al queso) quitarle todo el que podáis con ayuda de un escurridor.
4. Hay que aderezar un poco el relleno de los rollitos, así que añadimos 4-5 cucharadas de la salsa agridulce que tenemos preparada y damos varias vueltas para mezclar bien.
Probadlo y ver si es necesario añadir más salsa o más sal.
5. Ahora viene el montaje de los rollitos: para hidratar las obleas de papel de arroz colocamos agua tibia en una cazuela que tenga una base grande. Introducimos una oblea en el agua durante unos segundos hasta que empiece a ablandarse: tiene que estar algo rígida cuando la saquemos del agua.
La extendemos con cuidado sobre en un plato plano y seco. Colocamos un par de cucharadas del relleno de forma rectangular y comenzamos el doblaje del rollito: primero los extremos izquierdo y derecho (como en la foto) y luego enrollamos todo el conjunto desde la parte superior.
Repetimos el mismo proceso con la siguiente.
Es importante que manejéis las obleas con cuidado porque se rompen a la mínima (aunque si se han roto un poco se pueden usar igual, poniendo más cuidado al enrollarlas).
6. El plato en el que vayáis a colocar los rollitos es bastante recomendable que esté previamente frotado con un poquito de aceite de oliva, para que no se queden pegados.
Y que no se me olvide que sino se van a comer los rollitos justo al momento para evitar que se seque mucho el papel de arroz, hay que colocar por encima un paño de cocina ligeramente húmedo.
7. Servir acompañados de salsa agridulce.
Hoy os traigo unos rollitos vietnamitas frescos. Éstos se preparan envolviendo el relleno en papel de arroz y se consumen en crudo, sin cocinar el envase. Hay muchas versiones de éste plato (al vapor, fritos...) y por supuesto, en el relleno podéis poner carne, pescado o lo que más os apetezca.
INGREDIENTES
Para 10-12 piezas
Obleas de papel de arroz
1 manzana (pink lady)
3 zanahorias
1 trozo de lombarda
2 tomates
1 taza de pepinillos encurtidos
150g de queso fresco
Sal
Salsa agridulce:
1 taza de agua
1/2 taza de vinagre
4-5 cucharadas de azúcar
1-2 cucharadas de tomate frito
2 hojas de gelatina neutra
1. Lo primero de todo es preparar un rato antes la salsa agridulce para que le de tiempo a enfriarse: en un cazo a fuego medio añadimos el agua, el azúcar y el vinagre y vamos removiendo para que el azúcar vaya disolviéndose mientras se va calentando. Dejamos que rompa a hervir y añadimos el tomate frito para aportar color y algo de sabor. Removemos y dejamos al fuego unos 5 minutos para que reduza un poco.
Retiramos del fuego y añadimos las hojas de gelatina previamente hidratadas de una en una, disolviendo bien antes de añadir la siguiente. Servimos en un bol y dejamos que se enfríe y se solidifique.
La salsa agridulce que nos sobre, la guardamos bien en la nevera para otro plato (dura unos días) o también la podemos congelar.
2. Lavamos, pelamos y troceamos la manzana, las zanahorias y la lombarda. Intentar que los trozos sean lo más pequeños posibles. Añadimos todos los cachitos a un bol o ensaladera. También añadimos el tomate cortado en dados.
3. Trocemos el queso y los pepinillos en dados o en trocitos pequeños. Los añadimos al resto de la mezcla.
Añadimos una pizca de sal y revolvemos bien para que se mezclen todos los ingredientes. Si veis que en la ensaladera hay mucho líquido (debido sobre todo al tomate y al queso) quitarle todo el que podáis con ayuda de un escurridor.
4. Hay que aderezar un poco el relleno de los rollitos, así que añadimos 4-5 cucharadas de la salsa agridulce que tenemos preparada y damos varias vueltas para mezclar bien.
Probadlo y ver si es necesario añadir más salsa o más sal.
5. Ahora viene el montaje de los rollitos: para hidratar las obleas de papel de arroz colocamos agua tibia en una cazuela que tenga una base grande. Introducimos una oblea en el agua durante unos segundos hasta que empiece a ablandarse: tiene que estar algo rígida cuando la saquemos del agua.
La extendemos con cuidado sobre en un plato plano y seco. Colocamos un par de cucharadas del relleno de forma rectangular y comenzamos el doblaje del rollito: primero los extremos izquierdo y derecho (como en la foto) y luego enrollamos todo el conjunto desde la parte superior.
Repetimos el mismo proceso con la siguiente.
Es importante que manejéis las obleas con cuidado porque se rompen a la mínima (aunque si se han roto un poco se pueden usar igual, poniendo más cuidado al enrollarlas).
6. El plato en el que vayáis a colocar los rollitos es bastante recomendable que esté previamente frotado con un poquito de aceite de oliva, para que no se queden pegados.
Y que no se me olvide que sino se van a comer los rollitos justo al momento para evitar que se seque mucho el papel de arroz, hay que colocar por encima un paño de cocina ligeramente húmedo.
7. Servir acompañados de salsa agridulce.
domingo, 2 de febrero de 2014
Gofres de pizza
Es casi casi una verdad universal que yo los domingos siempre me quejo por todo y que los considero un día un poco extraño.
Una buena opción de domingo tarde es sofá, periódico, peli y manta. Y por supuesto no pueden faltar unas gominolas, palomitas, patatas o cualquier cosa que se te haya antojando de camino al kiosco. Aunque una, todavía, mejor opción es una merienda de crepes, gofres o tortitas.
Hoy os traigo una estupenda receta de gofres salados con sabor a pizza. La receta en la que me he basado la saqué de un librito sobre gofres que mi madre me regaló estas navidades junto con la gofrera. Para los afortunados que no estáis acumulando más y más trastos de cocina en todos los armarios de casa y no tenéis gofrera, se puede preparar la masa y cocinarla a modo de tortitas.
INGREDIENTES
Para 8-9 gofres
130g harina de trigo
1 cucharadita de levadura en polvo
2 huevos M
125ml leche desnatada
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharadita de orégano
Sal
3-4 cucharadas de tomate frito
1 taza de queso mozzarella rallado
1. Con ayuda del microondas o de una sartén pequeña, derretimos la mantequilla. Reservamos.
2. En un recipiente, mezclamos la mantequilla con los huevos y la leche con una batidora o bien con ayuda de unas varillas.
3. Añadimos a la masa el harina y la levadura previamente tamizados. Removemos bien y añadimos la sal, el orégano y el tomate frito. Por último añadimos el queso y volvemos a mezclar.
4. Enchufamos la gofrera y aplicamos un poco de aceite de oliva a los moldes para que no se pegue la masa.
5. Añadimos unas 2-3 cucharadas de masa a la máquina, teniendo en cuenta de no pasarnos porque la masa lleva levadura y va a crecer. Cerramos y tardarán unos 5 minutos en estar hechos aunque tenemos que ir vigilando que no se nos quemen.
Sacamos con ayuda de una espátula de madera y volvemos a cargar masa.
6. Servimos todavía calientes o tibios. Se pueden comer solos o acompañados de unas lonchas de jamón york/pavo o de bacon.
Una buena opción de domingo tarde es sofá, periódico, peli y manta. Y por supuesto no pueden faltar unas gominolas, palomitas, patatas o cualquier cosa que se te haya antojando de camino al kiosco. Aunque una, todavía, mejor opción es una merienda de crepes, gofres o tortitas.
Hoy os traigo una estupenda receta de gofres salados con sabor a pizza. La receta en la que me he basado la saqué de un librito sobre gofres que mi madre me regaló estas navidades junto con la gofrera. Para los afortunados que no estáis acumulando más y más trastos de cocina en todos los armarios de casa y no tenéis gofrera, se puede preparar la masa y cocinarla a modo de tortitas.
INGREDIENTES
Para 8-9 gofres
130g harina de trigo
1 cucharadita de levadura en polvo
2 huevos M
125ml leche desnatada
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharadita de orégano
Sal
3-4 cucharadas de tomate frito
1 taza de queso mozzarella rallado
1. Con ayuda del microondas o de una sartén pequeña, derretimos la mantequilla. Reservamos.
2. En un recipiente, mezclamos la mantequilla con los huevos y la leche con una batidora o bien con ayuda de unas varillas.
3. Añadimos a la masa el harina y la levadura previamente tamizados. Removemos bien y añadimos la sal, el orégano y el tomate frito. Por último añadimos el queso y volvemos a mezclar.
4. Enchufamos la gofrera y aplicamos un poco de aceite de oliva a los moldes para que no se pegue la masa.
5. Añadimos unas 2-3 cucharadas de masa a la máquina, teniendo en cuenta de no pasarnos porque la masa lleva levadura y va a crecer. Cerramos y tardarán unos 5 minutos en estar hechos aunque tenemos que ir vigilando que no se nos quemen.
Sacamos con ayuda de una espátula de madera y volvemos a cargar masa.
6. Servimos todavía calientes o tibios. Se pueden comer solos o acompañados de unas lonchas de jamón york/pavo o de bacon.
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