Mañana de la lotería y como todos los años, alrededor de la tele nos damos cuenta de que seguimos siendo igual de pobres. Nada de champán y nada de cogernos unas vacaciones a algún lugar chachi.
De momento nos conformamos con salud y galletas.
Ésta receta de galletas la saqué de un número bastante viejo de la revista Integral que estaba dando vueltas por casa. Están bastante ricas y así seguimos esquivando los polvorones y el turrón durante unos días.
Y simplemente, desearos que paséis unos buenos días en familia y ¡¡Feliz Navidad!!
INGREDIENTES
2 tazas de harina de trigo integral
2 tazas de copos de avena
4 cucharadas de miel
60g mantequilla
Pizca de sal
1. Un rato antes de ponernos a cocinar, sacamos la mantequilla de la nevera para que se ponga a temperatura ambiente.
2. En un recipiente colocamos las cantidades de harina y de avena. Hacemos un hueco en el medio y ponemos las cucharadas de miel y la mantequilla cortada en dados. Empezamos a mezclar con las manos hasta obtener una mezcla homogénea. Si veis que la masa está muy seca podéis añadir un poquito más de miel.
Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en plástico transparente y a la nevera durante 30-40 minutos.
3. Precalentamos el horno a 170º.
4. Sacamos la masa de la nevera y sobre una lámina de papel de horno vamos colocando bolitas de masa. Aplastamos las bolitas con las manos y les damos forma.
Si preferís, podéis estirar la masa con un rodillo y usar un cortapastas para dar a las galletas una forma concreta.
5. Horneamos durante unos 20 minutos, hasta que estén doradas.
6. Dejamos que se enfríen sobre una rejilla antes de consumir. Para que no se pongan blandas, es mejor guardarlas en un tarro/lata o directamente en un tupper.
7. Aferraros al concepto de "al menos tenemos salud" para no cabrearos por culpa de que no os haya tocado la lotería.
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domingo, 22 de diciembre de 2013
viernes, 21 de diciembre de 2012
Galletas de jengibre
La elaboración de galletas y yo nos hemos llevado durante mucho tiempo muy mal, de hecho, nuestra relación se podría catalogar poco más o menos de desastrosa y traumática.
En algún momento las cosas mejoraron y después leer libros, blogs, de probar muuuuchas recetas y modificarlas otras tantas veces, he conseguido perderles el miedo y conseguir galletas aptas para el consumo humano.
Y como ya se podría decir que casi casi estamos en Navidad, galletas de jengibre.
INGREDIENTES
300g harina de trigo
120g mantequilla
100g azúcar
1 huevo
1 cucharadita de levadura
1 cucharada de canela
1 cucharada de jengibre molido
1 cucharada de azúcar avainillado
4 clavos enteros/1 cucharadita clavo molido
1 pizca de sal
1. La mantequilla tiene que estar en pomada, así que hay que sacarla de la nevera con tiempo y dejarla troceada en un plato.
Si no os acordáis, basta con meterla un poco en el microondas, pero cuidado que no hay que derretirla del todo.
2. En un bol mezclamos los ingredientes secos: harina, azúcar, azúcar avainillado, levadura, canela, jengibre, sal y clavo y se mezcla todo bien.
Sino se dispone de clavo molido, basta con triturar bien en un mortero los clavos enteros.
3. A la mezcla de ingredientes secos, añadimos el huevo y la mantequilla removemos y amasamos hasta obtener una pasta más o menos homogénea.
4. Formamos una bola con la masa y la forramos con plástico transparente y dejamos reposar en la nevera unas 2-3 horas.
Si os sobra masa o queréis usarla en otro momento, la masa puede congelarse.
5. Pasado el tiempo de reposo, ponemos a precalentar el horno a 180º.
6. Sacamos la masa de la nevera y damos forma a las galletas. Esto se puede hacer de varias maneras: podemos extenderla con un rodillo sobre la encimera y usar cortadores. O bien, como he hecho en esta vez, coger pequeñas porciones de masa, formar bolas y posteriormente aplastarlas sobre el papel de horno.
7. Horneamos durante 15-20 minutos, vigilándolas bien para que no se quemen.
8. Al sacarlas del horno, hay que dejarlas enfriar bien sobre una rejilla o sobre una tabla de cocina, que absorben muy bien el calor, pero no hay que dejarlas sobre la encimera porque se pueden poner blandas.
9. Consumir cuando estén frías.
10. Para conservarlas, lo mejor es meterlas en una caja para galletas o bien, en un tupper. Aguantan bastantes días y no hace falta meterlas en la nevera.
Teniendo en cuenta que supuestamente hoy se acaba el mundo y posiblemente caerá sobre nosotros un apocalipsis zombie, ¡¡yo me las comería pronto!!
En algún momento las cosas mejoraron y después leer libros, blogs, de probar muuuuchas recetas y modificarlas otras tantas veces, he conseguido perderles el miedo y conseguir galletas aptas para el consumo humano.
Y como ya se podría decir que casi casi estamos en Navidad, galletas de jengibre.
INGREDIENTES
300g harina de trigo
120g mantequilla
100g azúcar
1 huevo
1 cucharadita de levadura
1 cucharada de canela
1 cucharada de jengibre molido
1 cucharada de azúcar avainillado
4 clavos enteros/1 cucharadita clavo molido
1 pizca de sal
1. La mantequilla tiene que estar en pomada, así que hay que sacarla de la nevera con tiempo y dejarla troceada en un plato.
Si no os acordáis, basta con meterla un poco en el microondas, pero cuidado que no hay que derretirla del todo.
2. En un bol mezclamos los ingredientes secos: harina, azúcar, azúcar avainillado, levadura, canela, jengibre, sal y clavo y se mezcla todo bien.
Sino se dispone de clavo molido, basta con triturar bien en un mortero los clavos enteros.
3. A la mezcla de ingredientes secos, añadimos el huevo y la mantequilla removemos y amasamos hasta obtener una pasta más o menos homogénea.
4. Formamos una bola con la masa y la forramos con plástico transparente y dejamos reposar en la nevera unas 2-3 horas.
Si os sobra masa o queréis usarla en otro momento, la masa puede congelarse.
5. Pasado el tiempo de reposo, ponemos a precalentar el horno a 180º.
6. Sacamos la masa de la nevera y damos forma a las galletas. Esto se puede hacer de varias maneras: podemos extenderla con un rodillo sobre la encimera y usar cortadores. O bien, como he hecho en esta vez, coger pequeñas porciones de masa, formar bolas y posteriormente aplastarlas sobre el papel de horno.
7. Horneamos durante 15-20 minutos, vigilándolas bien para que no se quemen.
8. Al sacarlas del horno, hay que dejarlas enfriar bien sobre una rejilla o sobre una tabla de cocina, que absorben muy bien el calor, pero no hay que dejarlas sobre la encimera porque se pueden poner blandas.
9. Consumir cuando estén frías.
10. Para conservarlas, lo mejor es meterlas en una caja para galletas o bien, en un tupper. Aguantan bastantes días y no hace falta meterlas en la nevera.
Teniendo en cuenta que supuestamente hoy se acaba el mundo y posiblemente caerá sobre nosotros un apocalipsis zombie, ¡¡yo me las comería pronto!!
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